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jueves, 29 de enero de 2015

Esa rara sensación de invisibilidad

Sintiendo que se va pasando la vida y que te has vuelto invisible para el mundo.
Comprobando que se puede vivir, aún joven, en una soledad permanente.
Sin contar para nadie, excepto para dos personas que son las que te

lunes, 29 de diciembre de 2014

¡Feliz 2015!

Se acaba el año, se acaban tantas vivencias que marcan las pautas de mi persona.

Un año desagradable en el que he visto como se iba una de las personas que más quería en este mundo. También ha sido un año malo por otras razones personales pero en el que, a su vez, han salido proyectos y experiencias sorprendentes y agradables.

Recibimos con gozo y esperanza a este 2015 en el que hay depositados sueños y anhelos. Con trabajo, salud y amor todo se vence y todo se supera.

¡Feliz año a todo el que me lea y gracias por hacerlo!

martes, 22 de octubre de 2013

El Gran Jose Luis Perales

Cuando el otoño hace acto de aparición con un día como el de hoy, es inevitable escuchar a Perales.
Jose Luis es uno (si no el más) de los cantautores más prolíficos de España y me atrevería a decir del

lunes, 14 de octubre de 2013

Ese olmo seco

Hay recuerdos que, sin saber porqué, se quedan siempre en la retina aunque pasen mil años. De otros que se supone tienen más importancia, ni puedo acordarme.
La rabia me aprieta cuando quiero rememorar muchos de ellos, significativos en

viernes, 12 de julio de 2013


Los girasoles, eternos compañeros de la belleza en estos campos de castilla. Por aquí aún no han brotado pero por el sur si, como se aprecia en la imagen. ¡Quiero pintar girasoles!

viernes, 22 de marzo de 2013

Tres cruces



Y de pronto llega otra estación, otra primavera más…Llegan las alergias, el ligero alboroto de la sangre que la floración de esta estación nos causa, y volvemos a crucificar al nazareno. 

Volvemos, como diría Machado -en la siempre presente canción de Serrat- a pedir escaleras para subir a la cruz. Por cierto, cada vez se hace más popular -y cansina por repetitiva- la Saeta Serratniana en su versión procesional, una curiosa paradoja visto los deseos del poeta sevillano que expresaba...

no puedo cantar, ni quiero,
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!

Jesús de las Seis de Cuenca
 
La primavera, que nombrara Vivaldi en una de sus 4 composiciones estacionales, nos abre el apetito anímico y en una ciudad provinciana, como es la que me hallo, abre el apetito semanasantero. O torrijeño, según prefiera el lector.

Ya están puestas las tres cruces sobre el Cerro de la Majestad de Cuenca. La estirada luz blanquecina ilumina la ladera del monte. Volviendo a mi admirado Serrat, en su universal Mediterráneo, aunque con un sentido totalmente opuesto:

En la ladera de un monte,
más alto que el horizonte.
Quiero tener buena vista


Tres cruces

Pues en la ladera del monte, que casi disfruto enfrente, tengo la mejor vista posible para ser 23 de Marzo. Y es que estamos en Semana Santa y el que aquí escribe es un apasionado de esta celebración religiosa-cultural-ancestral.

Y os preguntareis vosotros, ¿este blog es de temática religiosa?, ¿me he topado con un mecanismo oficial de propaganda franciscana (mejor dicho, Bergoglista)?

No, tranquilo lector. No es mi intención. Ya puedes respirar tranquilo.

Eso sí, no salgas de este blog sin haber visitado esta otra entrada. Ahí comprenderás porque digo lo que digo…

Saludos y buena Semana Santa allá donde estés!!!

viernes, 1 de febrero de 2013

No controles



El Govern de la Generalitat catalana va a sacar una campaña para combatir los, en su opinión, falsos mitos del cáncer. Dicen que no es siempre hereditario ni lo causa el estrés. También afirman que no lo causan los microondas. En este último tema tengo mis dudas. No me parece que estos aparatos o las antenas de los móviles que vemos en torretas sean inocentes criaturas que solo nos hacen la vida más cómoda o llevadera.

Respecto a los microondas para mí es de los mejores inventos de los últimos tiempos junto al ctl+c-ctrl+v o la lavadora. Nos hacen la vida mas fácil, nos ahorran tiempo pero poco a poco nos estamos viendo invadidos por chismes y chismes técnicos.

Aunque dentro de poco no me quede más remedio que renegar de mis palabras (o no), digo bien alto en el día de hoy que me niego a someterme al imperio tecnológico.

Ya estamos lo suficientemente acompañados de tecnología a todas horas como para ponerme unas gafitas que me indiquen a qué temperatura está el plato de macarrones con tomate que acabo de sacar del microondas.

También expreso un no rotundo a sacar un aparatito para leer –que puede ser todo lo delgado, fino y seguro que quieras– mientras me sumerjo plácidamente en ese rincón de libertad –cuando uno está soltero y libre– que es mi cama. Y lo dice una persona que necesita laboralmente y socialmente estar conectado casi todo el día. Por eso precisamente, porque cansa, me niego a vivir más rodeado de lo último.
 
Quiero tumbarme en mi sofá o en mi sobre y palpar las mágicas hojas de un libro, sentir su olor y su peso mientras imagino conceptos y me remonto a tiempos remotos. Deseo vivir como siempre he vivido cuando llego a mi casa y me pongo a cocinar o a descansar, sin que la dichosa melodía del Wasahp o un futuro pitido de carga de un humedecedor de pies con Bluetooth y wifi me despierten y perturben mi intimidad y sosiego.

¿Tecnología? Claro que sí, pero sin que me controlen ni me conviertan en un robots estresado y en perpetuo estado on.